Viernes, 13 de enero de 2006
Verborreico axioma sobre el amor, las liendres y el comité Rolímpico
Me dispongo a comenzar (mas que nada, a retomar) con un proyecto que comencé hace unos años con una amiga, y que consiste en hacer un Romancero, pero lo más surrealista e inconexo que pueda, dentro de un orden. Palabras sin sentido que cobran sentido en el contexto, idas de guión delirante, sinsentidos en grán número pero, eso sí, con un hilo común, el amor y la violencia. Lo iré archivando en la categoría "El Romancero". Aquí comienza el espectáculo...
Capítulo I. Espatulandra cruza a caballo el prado ñohoso.
Calandráñicas refunfusoñas escudriñean subconscientillas desprauseáceas chorpemente enchufadas. Éstas, al ver invívidos cosmoféticos ronronean trashumanteros inconvexos que, sorprendidos de la hilarosa estampa, planean coscorroneos metapistosos.
¡ Mi caballo! ¡Mi caballo casposero y chirriante! Bajo el espolier vegetoso y fotosensato, sucunveo cómo sufre chinchinero del gozo campiñero.
¡ Oh dolorcete que aerofogas tristinoso! Oigo plasposerías rimbombantes y chupinazos carseabundos. La calma está extasiteada, como si de cunscupistosas herrumbles que sonríen cual chochósicas embragueteadas se tratara.
Chiri-chí....chouchi-rí, cantaban las piscoleras rorúnculas al verte
Qué tiempos aquellos cuando el chiri-chí chocheaba mi paratiroides, arrugando la droménica espanzurrada y cayendo de cruces en el olivahido.
¡Sean felices! ¡Sean Connery! Gritaba Espatulandra la Ohminiosa al ver las huestes enfiletadas repiqueteando trastetes chicueleros. Pero Espatulandra jamalaba en silencio, cual hemorranas chinchantes aman sin esperar cañerandas.
Sí, Espatulandra, los truscotes te son afines.
Por: Cachovatio | El Romancero | Comentarios (2) | Referencias (0)
Cosas banales y sencillas crean grandes desastres. Aquí trato de ver lo sencillo que es llegar a un caos. también miro por la ventana!
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com